miércoles, 26 de julio de 2017

Trump intensifica esfuerzos para que renuncie Sessions en medio del “RusiaGate”


Nueva York. La guillotina de Donald Trump está lista para descabezar a su procurador general Jeff Sessions como parte del esfuerzo para descarrilar las investigaciones sobre las relaciones de sus familiares y socios con intereses rusos durante su campaña, mientras crece la especulación de que otros integrantes de su gabinete están contemplando huir de su reino en un día en que el comandante en jefe logró hasta ofender a los Boy Scouts.

Pero a pesar del torbellino político que ha desatado, el presidente obtuvo este martes un triunfo político, aunque posiblemente efímero, al resucitar su contra-reforma de salud.
Trump continuo este martes su humillación pública del procurador general -quien antes fue el primer senador que apoyó su campaña electoral- con el aparente propósito de presionarlo a que renuncie. Afirmó que estaba “muy decepcionado” con Sessions, y que “está viendo que hacer” con él, algo que “se verá con el tiempo”.
El nuevo director de comunicaciones de la Casa Blanca, Anthony Scaramucci, confirmó este martes que el presidente está “frustrado” con su procurador, y que “es probablemente correcto” suponer que Trump quiere que deje el puesto.
Desde hace unos días cuando, en una entrevista con el New York Times, Trump declaró que estaba arrepentido de haber nombrado a Sessions después de que éste se aparto de la investigación del Departamento de Justicia (el procurador general es, a la vez, secretario de esa dependencia) sobre la interferencia y posible colusión de socios de Trump con los rusos en la contienda electoral. Desde entonces ha continuado descalificando a uno de sus soldados más leales.
Esta mañana, en un tuit, Trump repitió su queja de que Sessions ha tomado una “posición muy débil” sobre los “delitos” de Hillary Clinton y en torno a filtradores dentro del gobierno. El lunes, en otro tuit más, el presidente calificó a Sessions como “nuestro procurador general asediado” (al asediarlo más).
El ataque contra Sessions ha generado especulación de que el esfuerzo para expulsarlo podría ser parte de una maniobra para imponer mayor control y hasta frenar la investigación del Departamento de Justicia sobre la interferencia rusa y su colaboración con los Trump. El fiscal especial Robert Mueller, quien ahora encabeza esa investigación, fue nombrado después de que Sessions decidió que tenía que apartarse de la investigación al revelarse que había tenido contactos con oficiales rusos el año pasado y como resultado del despido del entonces director de la FBI James Comey.
Si Sessions renuncia -y hasta el momento ha indicado que no tiene esa intención- o finalmente es despedido, Trump podría nombrar a un sustituto con mayor poder para controlar esa investigación y hasta despedir a Mueller si eso ordena (aunque tendría un costo político muy elevado, como lo fue con el despido de Comey llevando a investigadores a indagar si eso fue obstrucción de justicia por el presidente). Ya hasta se mencionan posibles candidatos para el puesto, incluyendo a Rudolph Giuliani o el senador Ted Cruz.
Mientras tanto, continúan las por lo menos 5 investigaciones sobre el affaire ruso, incluyendo la de Mueller y las demás por diversos comités legislativos. Hoy el yerno y asesor presidencial Jared Kushner se presento por segundo día ante legisladores - esta vez del Comité de Inteligencia de la cámara baja - en sesiones privadas. Por separado, el ex jefe de campaña de Trump, Paul Manafort se presento en sesión privada con investigadores del Comité de Inteligencia del Senado.
Entre otras cosas, fueron interrogados sobre la ahora famosa reunión convocada por el hijo mayor del presidente, Donald junior, en junio del año pasado en la Torre Trump en esta ciudad. Esa reunión con una abogada rusa y un representante de empresarios rusos, entre otros, era explícitamente citada para recibir información dañina contra Clinton para apoyar la campaña de Trump.
El Comité Judicial del Senado ha girado ordenes para obligar a que Manafort se presente ante ellos este miércoles en una sesión publica para abordar estos mismos asuntos.
Deserciones y expulsiones
A sólo seis meses de esta presidencia, algunos ya se están cansando, y hay cada vez más indicaciones de que algunos integrantes del gabinete están contemplando su salida por sus frustraciones con Trump o conflictos dentro de su caótica Casa Blanca. Entre los que se mencionan son el secretario de Estado Rex Tillerson y el asesor de Seguridad Nacional H.R, McMaster. En la lista también están otros que podrían estar bajo la guillotina o que desean escaparse, además de Sessions, incluyendo el jefe de gabinete Reince Priebus.
Vale recordar que el secretario de prensa renunció la semana pasada, y que en el primer semestre de este gobierno han renunciado o fueron despedidos una procuradora general en funciones, un asesor de Seguridad Nacional, un director de la FBI, un director de comunicaciones, decenas de fiscales federales y un director de la Oficina de Ética Gubernamental.
Al mismo tiempo, Scaramucci advirtió que estaba dispuesto de “despedir a todos” si no cesaban las filtraciones a los medios de la oficina de prensa de la Casa Blanca. Este martes hizo renunciar a unos de ellos.
Contra salud
La tarde de este martes con el voto del vicepresidente Mike Pence para romper un empate, el Senado apenas logró ofrecer una victoria política para Trump y el liderazgo republicano del Congreso al aprobar proceder con el debate sobre iniciativas para anular la reforma de salud de Barack Obama -una de las principales promesas de la campaña electoral del año pasado. Sin embargo, como para comprobar el actual surrealismo político de baja calidad que impera en Washington, el voto fue para abrir el debate sobre algo que aún no existe: un proyecto de ley de contra-reforma de salud. Las propuestas anteriores fueron derrotadas.
Pero Trump festejó esta “gran victoria” Elogió como “heroico” el retorno a Washington del senador John McCain, quien fue diagnosticado con cáncer cerebral, para emitir su voto a favor del debate para anular el llamado Obamacare. Trump aparentemente no recuerda que el mismo atacó a McCain durante la campaña electoral, afirmando que el héroe de guerra condecorado no era un héroe ya que los héroes no se dejan capturar.
Aunque está resucitado por ahora, la contra-reforma tiene un futuro muy incierto, ya que por ahora no se sabe ni que es mas allá de anular partes o todo el Obamacare.
Boy Scouts
Trump convirtió una asamblea nacional de decenas de miles de Boy Scouts de entre 10 a 18 años de edad en un mitin político, provocando la ira de veteranos de los Scouts, familiares y políticos. Arremetiendo contra sus enemigos, incluyendo su antecesor Barack Obama y su ex contrincante demócrata Hillary Clinton, advirtiendo contra los “medios falsos”, elogiando su labor y sus propuestas políticas y llamando a la “lealtad”, Trump obligó a la organización a emitir una declaración poco después reafirmando que los Boy Scouts son una entidad no política o partidaria.
Un ex asesor de Obama, Jon Wolfstal, comentó en un tuit “¿Ya nada es seguro?”, acusando que Trump transformó el evento en un “mitin de juventud nazi”. Otros comentarios de padres y líderes locales de los Scouts también condenaron el tono y la sustancia de las declaraciones del presidente.
Fue Tillerson, ex presidente de los Boy Scouts de America, quien invitó a Trump al evento nacional. Se podrá suponer que con ello, ahora tendrá aun más ganas de escaparse de regreso a su pasado como jefe de los Scouts y de Exxon-Mobil.

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